Frases e Historias
viernes, 4 de noviembre de 2016
La historia de los sentimientos
Cuentan que hace muchísimos años se reunieron algunos sentimientos y algunas cualidades del ser humano. Cuando el Aburrimiento bostezaba por tercera vez, la Locura propuso: "-¡Vamos a jugar a las escondidas!" La Intriga se levantó extrañada y la Curiosidad, sin poder contenerse preguntó: "-¿A las escondidas?, ¿Y eso cómo es?". "Es un juego en donde yo me tapo la cara y comienzo a contar desde el uno al cien, mientras ustedes se esconden. Cuando termine de contar los buscaré hasta que los encuentre", explicó la Locura. El Entusiasmo bailó contento y la Alegría dio tantos saltos que terminó de convencer a la Duda e, incluso a la Indiferencia, a la que nunca le interesaba nada. Pero no todos quisieron participar. La Verdad prefirió no esconderse. ¿Para qué, si siempre la encontraban? La Soberbia pensó que era un juego muy tonto pero, lo que le molestaba era que la idea no había salido de ella. Y la Cobardía prefirió no arriesgarse. La Locura rápidamente comenzó a contar. La primera en esconderse fue la Pereza que, como siempre se dejó caer en la primera piedra que encontró. La Envidia se fue detrás del Triunfo, quién con su propio esfuerzo había logrado subir a la copa del árbol más alto. La Generosidad casi no alcanzaba a esconderse, pues cada sitio le parecía maravilloso para alguno de sus amigos y se los cedía. Por fin, después de pensar primero en todos, terminó ocultándose en un rayito de sol. El Egoísmo en cambio, encontró un sitio muy bueno desde el principio, sólo para él. La Mentira se escondió detrás de un arcoiris y la Pasión y el Deseo entre unos volcanes. Cuando la Locura ya casi terminaba de contar, el Amor aún no había encontrado un sitio para esconderse, pues todo ya estaba ocupado. Hasta que al fin vio un rosal y decidió esconderse entre sus flores. -"¡Cien!", dijo la Locura y comenzó a buscar... La primera en aparecer fue la Pereza, que estaba solo a tres pasos. A la Pasión y el Deseo los sintió en el vibrar de los volcanes. En un descuido encontró a la Envidia y claro, también al Triunfo. Al Egoísmo no tuvo que ni buscarlo, pues él solito salió de su escondite, que resultó ser un nido de avispas. La Locura, de tanto caminar, sintió sed y al acercarse al lago, descubrió a la Belleza. Encontrar a la Duda fue mucho más fácil, ya que halló sentada aún sin poder decidir a dónde se iba a esconder. Así fue encontrando a todos. Pero solo el Amor no aparecía por ningún lado. Entonces, buscó detrás de cada árbol, bajo cada arroyo de la tierra, en las cimas de las montañas y, cuando estaba por darse por vencida, vio el rosal. Tomó una pequeña vara y comenzó a mover fuertemente las ramas. De pronto, escuchó un doloroso grito, porque las espinas habían herido los ojos del Amor. La Locura no sabía qué hacer para disculparse, así que lloró, rogó, imploró, pidió perdón y hasta prometió acompañarlo para siempre. Desde entonces, se dice que el Amor es ciego y va guiado siempre por la Locura.
Renuncio
Renuncio a tu amor, no porque no te amo, sino porque no me amaste
Renuncio al vicio de tenerte y de ti adueñarme, renuncio al amor no porque quiero sino porque debo.
Renuncio a tus besos, esos besos que fingiste, esas caricias que inventaste y a las palabras que solo copiaste, renuncio al libro donde se escribió la historia del mas dulce amor, renuncio alas horas los días y minutos, no porque no los vivo sino porque ya no estas conmigo.
Renuncio a todo mi pasado y de quien me he enamorado, renuncio al amor que hubo entre tú y yo, y si aún así existe entonces me iré yo.
Renuncio a las noches frías y mis días grises, renuncio al latido de mi corazón y el llamar del alba a la aurora,
Renuncio a mis noches nubladas y a todo lo que me recuerde a ti.
El Pescador y el Industrial
El rico industrial del Norte se horrorizó cuando vio a un pescador del Sur tranquilamente recostado contra su barca y fumando una pipa.
-¿ Por qué no has salido a pescar?, le preguntó el industrial.
- Porque ya he pescado bastante por hoy, respondió el pescador.
- ¿Y por qué no pescas más de lo que necesitas?, insistió el industrial.
- ¿Y qué iba a hacer con ello?, preguntó a su vez el pescador.
- Ganarías más dinero, fue la respuesta. De ese modo podrías poner un motor a tu barca. Entonces podrías ir a aguas más profundas y pescar más peces. Entonces ganarías lo suficiente para comprarte unas redes de nylon, con las que obtendrías más peces y más dinero. Pronto ganarías para tener dos barcas, y hasta una verdadera flota. Entonces serías rico, ¡como yo!
- ¿Y qué haría entonces?, preguntó de nuevo el pescador.
- Podrías sentarte y disfrutar de la vida, respondió el industrial.
- ¿Y qué crees que estoy haciendo en este preciso momento?, respondió el satisfecho pescador.
Es más acertado conservar intacta la capacidad de disfrutar que ganar un montón de dinero
Vivir y Perdonar
Una mañana un joven recibió una llamada de su ex-novia, en la cual le decía…
“Yo también sentí lo mismo que tu anoche…Te espero dentro de una hora en el parque, junto al pequeño muelle del lago.”
El puso el teléfono en su lugar y su impresión fue un poco aterradora, ya que un día antes había soñado a su ex novia, con la cual había quedado en malos términos y por rencores y orgullos ambos perdieron la comunicación de pareja y amistad.
Tomó una ducha, se arregló y pensó en decirles a sus amigos que ella le había llamado, pero prefirió dejarlo en privacidad… Total, era el momento para que ambos volvieran a cruzar palabras, ya que el orgullo no debe ser eterno, ni mucho menos un castigo en juicio….
El joven se dirigió al parque, se acercó al pequeño muelle y se sentó, observando y pensando que iba a pasar, qué le diría su ex novia? De qué iba hablar?
Miraba a la gente pasar y entre esa gente la vio, su ex novia se acercaba a él de forma misteriosa… la vio extraña, vestía totalmente diferente! No vestía sus ropas frecuentes, ahora vestía un vestido blanco, que hacía ver en su rostro una extraña palidez. Su mirada reflejaba una paz inmensa, lucía tan hermosa. Era como si destellara rayos de luz……
Vestía unos zapatos impecablemente limpios del mismo color del vestido…. El intentó decirle hola pero ella le dijo…
- “Caminemos….”
Ella comenzó la conversación….
- “He sabido que has estado triste y que has tenido muchos problemas…. Te he soñado llorando… te he escuchado gritar afuera de mi casa… Y no me acercaba a ti, debido a las circunstancias, debido a tontos orgullos. Yo sé que tú no querías saber nada de mí… Y no te culpo… Ambos nos lastimamos demasiado, nos hicimos mucho daño y logramos alejarnos…. No vengo a discutir… No vengo a pedirte perdón…. Solo he venido a decirte que aunque las cosas no se arreglaron en su debido momento… Yo creo que nunca es tarde…….Sabes? Esperé a que tú me llamaras, para poder hablar… Pero tu llamada nunca llegó….El esperarte… el pensar en ti… Borró mi apetito… Robó mis días de sol… y me fue venciendo poco a poco…. Sin embargo guarde Fe… y dije ‘él llamará’…. Más nunca lo hiciste….No te culpo pero sí te comprendo…. Sé lo que sentiste anoche… sé lo que te pasó, yo también lo sentía en ese momento, pero con mucho más dolor… Grité tu nombre mil veces… y grité mil veces perdón. Qué lástima que no me hayas escuchado… Qué lástima que no me hayas llamado… Pero, ¿sabes amor? Creo que nunca es tarde para perdonar y si te pedí que vinieras al parque fue para entregarte esto…. Ella le entregó en sus manos una cruz, la cual era símbolo del amor de los dos… Esta cruz es mi cuerpo… Esta cruz es quien soy… Te amo y quiero que la conserves contigo por el resto de tu vida….”
El se quedó sin palabras mientras gruesas lágrimas resbalaban por sus mejillas…. La gente lo miraba y lo señalaban…. Alguien le preguntó:
- “Joven: está usted bien?”
Y él respondió:
- “Sí, ¿por qué?”
- “Lo veo caminar y lo veo llorar… Le sucede algo?….”
- “Nada, gracias, simplemente estoy conversando con ella…”
La persona que preguntó se retiró extrañada del lugar…
El acompañó hasta su casa a su ex novia, ella le pidió que por favor la esperara afuera y él accedió… Ella nunca lo hacía esperar en el patio… Se quedó 10 minutos esperando… y no regresaba. De pronto escuchó voces y vió salir de la casa al papá de ella, con cara triste y ojos llorosos… Lo abrazó y le dijo:
- “Se nos fue, se nos fue…….”
Una extraña sensación recorrió todo su cuerpo y entró corriendo a la casa, entró a la recamara de su ex novia… En ella se encontraba la mamá de ella… abrazada del cadáver de la chica, el cual reflejaba en su rostro una profunda tristeza.
El joven, con llanto y un nudo en la garganta, le preguntó a la Señora:
- “Qué sucedió? Dígame que sucedió…”
- “Dice el doctor que murió de tristeza… Ella dejó de comer… dejó de reír….No sabemos si el desamor la alejó de todo… No sabemos si el sentimiento de culpa la hizo infeliz… Te ha dejado esta carta…”
El comenzó a leer….
“Sabes amor? Yo también sentí lo mismo que tú…. El aire empieza a faltarme, Intento gritar pero no puedo, luces blancas iluminan mi habitación…me voy para siempre amor….Gracias por haber ido al Lago… gracias por estar aquí… Aunque en vida no me pudiste perdonar… Sé que ahora lo harás frente a mi…..”
El miró el cadáver…
Y sólo dijo:
- “Perdóname tú a mí……”
En el amor, en la amistad…en la familia… no dejemos entrar sentimientos mezquinos en nuestro corazón, como lo son el rencor, el odio, el orgullo, la ira, etc….
Aprendamos a perdonar y a pedir perdón No dejemos que mañana sea demasiado tarde…
Mírense a los ojos… y sientan lo bello que es “vivir y perdonar”.
Calificaciones
Era miércoles, 8:00 a.m., llegué puntual a la escuela de mi hijo -“No olviden venir a la reunión de mañana, es obligatoria - fue lo que la maestra me había dicho un día antes.
-“¡Pues qué piensa esta maestra! ¿Cree que podemos disponer fácilmente del tiempo a la hora que ella diga? Si supiera lo importante que era la reunión que tenía a las 8:30.
De ella dependía un buen negocio y... ¡tuve que cancelarla!
Ahí estábamos todos, papás y mamás, la maestra empezó puntual, agradeció nuestra presencia y empezó a hablar. No recuerdo qué dijo, mi mente divagaba pensando cómo resolver ese negocio tan importante, ya me imaginaba comprando esa nueva televisión con el dinero que recibiría.
Juan Rodríguez!” -escuché a lo lejos -“¿No está el papá de Juan Rodríguez?”-Dijo la maestra.
“Sí aquí estoy”- contesté pasando al frente a recibir la boleta de mi hijo.
Regresé a mi lugar y me dispuse a verla. -“¿Para esto vine? ¿Qué es esto?” La boleta estaba llena de seises y sietes. Guardé las calificaciones inmediatamente, escondiéndola para que ninguna persona viera las porquerías de calificaciones que había obtenido mi hijo.
De regreso a casa aumentó más mi coraje a la vez que pensaba:
“Pero ¡si le doy todo! ¡Nada le falta ¡Ahora sí le va a ir muy mal!” Llegue, entré a la casa, azoté la puerta y grité: -“¡Ven acá Juan!” Juan estaba en el patio y corrió a abrazarme. -“¡Papá!” -“¡Qué papá ni que nada!” Lo retiré de mí, me quité el fajón y no sé cuántos golpes le di al mismo tiempo que decía lo que pensaba de él.
“¡¡¡¡ Y te me vas a tu cuarto!!!”-Terminé.
Juan se fue llorando, su cara estaba roja y su boca temblaba.
Mi esposa no dijo nada, sólo movió la cabeza negativamente y se metió a la cocina.
Cuando me fui a acostar, ya más tranquilo, mi esposa se acercó y entregándome la boleta de calificaciones de Juan, que estaba dentro de mi saco, me dijo:
-“Léele despacio y después toma una decisión...”. Al leerla, vi. Que decía: BOLETA DE CALIFICACIONES Calificando a papá:
Por el tiempo que tu papá te dedica a conversar contigo antes de dormir: 6
Por el tiempo que tu papá te dedica para jugar contigo: 6
Por el tiempo que tu papá te dedica para ayudarte en tus tareas: 6
Por el tiempo que tu papá te dedica saliendo de paseo con la familia 7
Por el tiempo que tu papá te dedica en contarte un cuento antes de dormir 6
Por el tiempo que tu papá te dedica en abrazarte y besarte 6
Por el tiempo que tu papá te dedica para ver la televisión contigo: 7
Por el tiempo que tu papá te dedica para escuchar tus dudas o problemas 6
Por el tiempo que tu papá te dedica para enseñarte cosas 7 Calificación promedio: 6.22 Los hijos habían calificado a sus papás. El mío me había puesto seis y sietes (sinceramente creo que me merecía cincos o menos) Me levanté y corrí a la recamará de mi hijo, lo abracé y lloré. Me hubiera gustado poder regresar el tiempo... pero eso era imposible. Juanito abrió sus ojos, aún estaban hinchados por las lágrimas, me sonrió, me abrazó y me dijo: -“¡Te quiero papito" Cerró sus ojos y se durmió.
¡Despertemos papas! Aprendamos a darle el valor adecuado aquello que es importante en la relación con nuestros hijos, ya que en gran parte, de ella depende el triunfo o fracaso en sus vidas.
¿Te has puesto a pensar que calificaciones te darían hoy tus hijos? Esmérate por sacar buenas calificaciones...
“El mejor legado de un padre a sus hijos es un poco de su tiempo cada día”
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